Todo comenzó el 10 de junio de 1993. Una pareja de señores mayores disfrutaba tranquilamente de una lata de PepsiCo, cuando de repente, se dieron cuenta de que algo extraño contenía en su interior. Sin dudarlo, el hombre y la mujer decidieron vaciar la lata para conocer que guardaba en su interior. La sorpresa fue mayúscula cuando descubrieron que el recipiente contenía una jeringuilla, de aspecto similar a la que empleaban los diabéticos para la insulina. La difusión de esta historia provocó que más personas contasen testimonios similares que les habían ocurrido con las de Diet Pepsi. Se creó tal revuelo, que la historia llegó a la prensa, que cargó duramente contra la compañía generando una crisis institucional en PepsiCo que todavía se recuerda.
La noticia sorprendió a todo el mundo, nadie podía imaginar que PepsiCo, una empresa que se encontraba en plena lucha contra CocaCola por hacerse con el control del mercado de bebidas con gas, hubiese cometido el error de producir cantidades indecentes de latas de Diet Pepsi con jeringuillas en su interior.
La primera respuesta de PepsiCo se hizo esperar, nadie de la institución entendía cómo había podido ocurrir tal fallo, así que abrieron un proceso de investigación para intentar averiguar qué había podido ocurrir. Mientras tanto, las noticias de la manipulación de las latas de PepsiCo continuaban siendo portada en los programas matinales y nocturnos. La empresa no paraba de recibir reclamos de los consumidores por la manipulación con jeringuillas, y los medios de comunicación no ayudaban sobrecargando a la población con informaciones erróneas acerca de lo ocurrido.
El 14 de junio, es decir, cuatro días después de saltar la primera noticia sobre la aparición de una jeringuilla dentro de una lata de Diet Pepsi, la institución publica una nota informando sobre que en ninguna fábrica de PepsiCo se han encontrado jeringuillas para diabéticos y que todas las latas son nuevas, no se produce ningún tipo de reciclaje.
Este intento de calmar las aguas no dio sus frutos, ya que los medios de comunicación seguían apretando a la empresa. De este modo, Craig E. Weatherup, Ceo de Pepsi-Cola North America por aquellos años decidió crear un departamento de “gestores de crisis experimentados”, que fuesen capaces de gestionar toda la información que se estaba publicando en los medios y de aconsejar a la empresa sobre la respuesta que debía dar a estos ataques.
La crisis era insostenible, cada vez aparecían más testimonios, y ya no solo hablaban de jeringuillas, si no de otros objetos peligrosos que se habían hallado dentro de las latas de Pepsi. Por tanto, la empresa decidió dar respuesta visual a los medios de comunicación para que cesasen con sus ataques.
De este modo, PepsiCo emitió un vídeo del proceso de enlatado de una Pepsi donde se podía observar que era imposible introducir una jeringuilla o cualquier otro objeto dentro de las latas. Además de este movimiento estratégico, tanto el presidente de la empresa como un experto en seguridad de productos aparecían en el mayor número de programas de televisión posibles.
Estos hechos, unidos a la difusión de una cinta de un supermercado en el que se podía apreciar como una mujer introducía a escondidas una jeringuilla dentro de la lata, provocaron que PepsiCo fuese capaz de superar esta grave crisis. A mayores, se descubrió que habían sido los propios clientes los que habían manipulado las latas, se trataba de un sabotaje.

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